
Cañada de Bagil
Nos acercamos primero al cerro de las Víboras, vemos un enterramiento con sus dólmenes y el poblado megalítico, casi oculto por las plantas.




Luego nos acercamos a los apriscos y cuevas donde se refugia el ganado y anidan los aviones.
En el exterior de una cueva junto a un aprisco nos encontramos el barco rupestre de Bagil, nos sorprenderá en estas tierras altas (más de 1.300 m sobre el nivel del mar) e interiores dicha representación marinera, una nao de dos palos, quizás del siglo XV. ¿Alguien que añoró el mar? ¿Alguien que pasó o se refugió en estas tierras?


Bajando a la cañada, el paisaje de encinas, genistas, nogales, rosales silvestres y prunus, con los rayos de sol penetrando, nos estimula visual y olfativamente, se respira el polen de las amarillas flores de las genistas.


Primer indicio de alergia este año, por los cereales y quizás las genistas, así que recurro a taparme la nariz y boca con un pañuelo.
Ya casi anocheciendo seguimos paseando por el carrascal (Caparral de Bagil). El aire es muy fresco y ha bajado mucho la temperatura.

Vistas generales:




Esta primavera estaba lujurioso, con las encinas y genistas en flor, cientos de conejillos –Antirrhinum (cada vez más escasos) y Linarias–, amapolas y otras flores interesantes.

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